La formación: un hábito que nos ayuda a conseguir un alto rendimiento

petrovich

Drazen Petrovich está considerado como un de los mejores jugadores de baloncesto de la historia, su juego se caracterizaba por un dominio perfecto de la pelota, jugando tanto de alero como de escolta, y como un buen segundo base. Seguramente su genética aporto mucho a que fuera uno de los mejores jugadores de Europa de su época, pero después de cada entrenamiento con el equipo se quedaba él solo lazando triples durante una hora.

Como la mayoría de deportistas de élite, Petrovich dedicaba mucho tiempo a la preparación. Pero él no se contentaba sólo con el período de tiempo establecido para el entreno, sino que dedicaba un tiempo extra a mejorar su técnica. Para conseguir un alto rendimiento, ser excelentes en nuestro trabajo hemos de formarnos, aprender continuamente y, como en el símil del balcánico, le hemos de dedicar un tiempo extra.

La práctica diaria en nuestra actividad laboral nos proporciona preparación. Si queremos ir más allá, si queremos mejorar nuestras habilidades específicas, nuestras competencias y ser los mejores deberemos buscar ese tiempo extra que nos permita formarnos, para ser profesionales de alto rendimiento.

Convertir la necesidad de formación en un hábito nos conducirá a esa excelencia en el desempeño de nuestra profesión.